domingo, 15 de julio de 2007




No había la necesidad de ser tan estúpido y declararlo a medio mundo, de contarlo sólo por obtener un poco de atención, tal vez por querer que alguien te detenga y te haga ver las cosas de otra forma. No!, ya no hay vuelta hacia atrás, tu cuerpo inerte se quedó por varios días y meses en la sala de tu casa sin que nadie lo notara, ni siquiera tu repentina desaparición asombró a los demás, nada, no eres nada, nadie se acordará de lo que alguna vez fuiste o hiciste, estás solo, sólo se escucha el sonido del ventilador que dejaste prendido antes que todo ocurriera, ni siquiera te acordaste de apagarlo, eres una porquería, no vales la pena,
Tu estúpido cuerpo sigue ahí, inerte, negro, rodeado por sangre coagulada, podrido, eres asqueroso incluso muerto, me das asco, patético, con la pistola en una mano y una cuchilla en la otra, ¿Qué mierda intentabas hacer?, osea si no funcionaba lo del suicidio trilladísimo en el que te cortas las muñecas, ¿ibas a intentar matarte con el arma?, me das risa, imbécil, no se pueden hacer las dos cosas a la vez, craso error eso provocó una muerte dolorosa y una larga agonía hasta que terminaras acá en el suelo, te cortaste hasta que no tuviste más fuerzas para hacerlo, casi te sacas la mano, puedo ver tus músculos y tanta sangre, que asco eres patético. No te bastó con eso, sino que después de haber sangrado como nunca, escribiste lo triste y monótona que es tu vida, lo escribiste con sangre en las paredes, casi terminabas de contarnos tu aburrido cuento y la fuerza se acabó, con la mano izquierda colgando de tu muñeca y tanta sangre perdida casi quedas inconsciente, pero quisiste ponerle un poco más de drama a todo esto y prendiste un cigarro lo prendiste como pudiste y lo llenaste de sangre, no sirvió y lo arrogaste por ahí, cogiste el arma y disparaste, idiota, lo hiciste mal, la bala salió por tu oreja se suponía que debía atravesar tu estúpida cabeza de un extremo a otro, ¡por la boca no animal, en la cabeza, póntela en la cabeza!, si no la diriges bien saldrá por otro lado, caíste al suelo, no te moviste más, veías fijamente el techo, quien sabe en que carajo estarías pensando. ¿Sufriste mucho antes de morir, no?, fenómeno sabemos que así es como lo querías, siempre hablabas de morir y suicidarte, pero déjame decirte que te felicito, eres un hombre de palabra, por fin cruzaste la ralla y aquí estamos, estás hecho mierda con un hueco detrás de la oreja izquierda, apestas, vomitaría encima tuyo pero no me quiero ensuciar los zapatos. Por cierto estoy fumando tus cigarros, los dejaste sobre la cama, la caja está una porquería, llena de sangre, pero los cigarros están bien, gracias, no creo que te moleste que tome algunos, pero no puedo soportar el olor de tu cuerpo, hueles a mierda, me das pena y asco a la vez, cojo tu dinero, tu encendedor, ese que siempre me gustó, algunas cosas como tu celular, está en buen estado, no tienes ningún mensaje, ni siquiera de tu mamá. A veces me pregunto porque naciste, eras inservible, claro jamás diste problemas, pero tampoco hacías nada, no tenías alma, igual creo que nadie necesita de una. Me levanto del piso, de tu lado, me paro y te veo ahí tirado, tengo ganas de escupir sobre tu cadáver pero no puedo, algo me impide hacerlo, algo brillante me daña los ojos, algo que llama mi atención, me acerco para ver que es, tal vez algo de valor que me pueda servir, es una cadena en tu pecho, te la saco, me acerco donde hay más luz y la veo bien, no tiene mucha sangre, la limpio y veo una letra, una consonante, una C. Me quedo parada, la veo otra vez, ¿una C?, de repente muchas imágenes pasan por mi cabeza, una y otra ves, una pistola, una cuchilla afilada, sangre en cantidades mórbidas, yo cayendo sobre el suelo, ¡mi mano colgando de mi muñeca!, de repente me veo en el espejo llena de sangre, hecha una mierda, el cigarro con sangre está a mi lado, con la mano casi colgando expulsando sangre a montones, algo brilla en mi pecho, un cadena con una C, volteo y me veo en el suelo tirada, llena de sangre, ¡era yo¡, no era un hombre, no pude ver bien por la oscuridad del cuarto, me acerco bien y saco el cabello de mi cara, estoy sonriendo con la pistola en una mano y la cuchilla en la otra. ¡No!, no puede ser, mi mano va directo a mi nuca y la siento húmeda, tengo un enorme agujero por la altura de mi oreja, era yo, yo era la suicida, mi cuerpo inerte estaba ahí y la única que había notado mi muerte era yo misma, era yo la que me causaba repulsión, era yo la que se había suicidado de la peor forma posible. Después del tremendo descubrimiento sólo queda quedarme acá, me siento en el piso y tomo otro cigarro, veo mi cuerpo inerte en el piso, el olor se fue de repente. Espero sentada a que alguien alguna vez llegue a enterarse de mi repentina ausencia, espero con una pistola en una mano y una cuchilla en la otra.
Que me disparen desde lo alto de alguna casa, con algún franco tirador, que usen sus balas en mi, que la bala me atraviese lentamente y me haga sentir el dolor más profundo que haya podido sentir en mi puta vida, que me duela hasta que mis ojos revienten y quede agonizando en el piso en donde todos y cada uno de los transeúntes pasará por encima mio, como si fuera basura, como si fuera invisible y mi cuerpo se confundiera con el asfalto. Golpéame con todas tus fuerzas, escúpeme y mírame a los ojos fijamente, después de ser tratada como una mierda tantas veces no siento más nada, ¿sabes qué? ándate a la mierda, no me interesan tus estúpidas excusas, no quiero saber de tus patéticos días con las demás, tampoco me interesa si mueres de la peor manera posible, nada de ti me interesa. Aprendí a ser una mierda tal como tú lo eras conmigo, ahora sólo me interesa mi propia satisfacción, mi propio bienestar, al carajo con los demás, con los niños, con los viejos, con las mujeres bonitas, feas, altas, chatas, rubias que se vayan todas a la mierda; al carajo con los animales, al carajo contigo y tus estúpidas ideologías, tus estúpidos pensamientos, tus vacíos, tus palabras de mierda, púdrete. Ya no me interesa pasar por encima de los demás, no me interesa enterarme de lo que los demás dicen de mi, no me interesa enamorarme ni querer a nadie, no me interesa si están matando a alguien delante mio, no me interesa que un niño perdido llore por su madre y que de repente un carro le pase encima, ya nada vale para mi, nada más tiene sentido. No pierdas más tu tiempo mirándome de esa manera, ¿acaso piensas que valgo la pena?, dispara apúrate que no te miraré a los ojos, dispara interminables veces hasta que te canses de ver mi cuerpo rebotando una y otra vez en el aire por el impacto de las balas, no me tengas compasión, termina conmigo de una vez nadie lo notará.

Estúpidos sentimientos

Sólo tengo ganas de gritar, por el simple hecho de sentirme estúpida, como si mis palabras se las hubiera llevado el viento, como si todo lo que alguna vez te dije se hubiera mezclado con tu pasado y se hubiera catapultado ahí. La felicidad ajena me enferma, no soporto ver gente sonriendo, como pueden estar felices ¿no se dan cuenta que mi mundo acaba de terminar?, ¿acaso no se dan cuenta que me siento miserable, absurda, ridícula?, como pueden sonreír en estos momentos. No quiero que me mires a los ojos y me preguntes porque sangran, no quiero tu lástima, no me hables más, sólo quiero que te quedes a mi lado. Mírame ahora que estamos solas, mira como ensucio el suelo con mi vergüenza, como mi estúpido amor se mezcla con mis lágrimas de sangre. Sobre quien más voy a llorar todo lo que siento, a quien más voy a amar, aunque tu sinceridad me haya herido y me esté matando. No pretendas quererme más de lo que sientes, no trates de sentir algo que no tiene solución, déjame en tu recuerdo que se convertirá en olvido, mientras yo muero acá desangrándome gota tras gota, mientras yo te guardo en lo más profundo de mi corazón, deseando no sentir más nada, deseando desaparecer de este mundo en el que todos sonríen. Dejemos que pase el tiempo y que todo sea como antes, tú en tu perfecto mundo y yo en mi miserable y patético mundo, metiéndome cada vez más y más en mi misma, matándome poco a poco hasta desaparecer por fin y no dejar ningún rastro de mi.