domingo, 30 de marzo de 2008
.......ojalá que nadie habra la puerta de madera, ojalá que nadie grite mi nombre, ojalá que los carros no toquen sus insoportables bocinas..............la tarde cayó y todo se pintó de un oscuro azul, se sintió el correr del viento, el calor insoportable, el aire cargado de dichos y dirés, de las interminables peleas, de las transparentes lágrimas que caen al piso sin que nadie nunca las note, ..........se escucharon los ladridos de Tara, los gritos de mi madre, el disparo de mi padre, vi la cara de asombro de Jorge, el llanto de Silvana, el pucho en mi boca, el arma en el suelo. Cerré la puerta para no escuchar el sonar de las sirenas, para no escuchar mi nombre, para no ver más sangre............ojalá que nadie toque la puerta, ojalá que nadie nunca grite mi nombre.
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