No había la necesidad de ser tan estúpido y declararlo a medio mundo, de contarlo sólo por obtener un poco de atención, tal vez por querer que alguien te detenga y te haga ver las cosas de otra forma. No!, ya no hay vuelta hacia atrás, tu cuerpo inerte se quedó por varios días y meses en la sala de tu casa sin que nadie lo notara, ni siquiera tu repentina desaparición asombró a los demás, nada, no eres nada, nadie se acordará de lo que alguna vez fuiste o hiciste, estás solo, sólo se escucha el sonido del ventilador que dejaste prendido antes que todo ocurriera, ni siquiera te acordaste de apagarlo, eres una porquería, no vales la pena,
Tu estúpido cuerpo sigue ahí, inerte, negro, rodeado por sangre coagulada, podrido, eres asqueroso incluso muerto, me das asco, patético, con la pistola en una mano y una cuchilla en la otra, ¿Qué mierda intentabas hacer?, osea si no funcionaba lo del suicidio trilladísimo en el que te cortas las muñecas, ¿ibas a intentar matarte con el arma?, me das risa, imbécil, no se pueden hacer las dos cosas a la vez, craso error eso provocó una muerte dolorosa y una larga agonía hasta que terminaras acá en el suelo, te cortaste hasta que no tuviste más fuerzas para hacerlo, casi te sacas la mano, puedo ver tus músculos y tanta sangre, que asco eres patético. No te bastó con eso, sino que después de haber sangrado como nunca, escribiste lo triste y monótona que es tu vida, lo escribiste con sangre en las paredes, casi terminabas de contarnos tu aburrido cuento y la fuerza se acabó, con la mano izquierda colgando de tu muñeca y tanta sangre perdida casi quedas inconsciente, pero quisiste ponerle un poco más de drama a todo esto y prendiste un cigarro lo prendiste como pudiste y lo llenaste de sangre, no sirvió y lo arrogaste por ahí, cogiste el arma y disparaste, idiota, lo hiciste mal, la bala salió por tu oreja se suponía que debía atravesar tu estúpida cabeza de un extremo a otro, ¡por la boca no animal, en la cabeza, póntela en la cabeza!, si no la diriges bien saldrá por otro lado, caíste al suelo, no te moviste más, veías fijamente el techo, quien sabe en que carajo estarías pensando. ¿Sufriste mucho antes de morir, no?, fenómeno sabemos que así es como lo querías, siempre hablabas de morir y suicidarte, pero déjame decirte que te felicito, eres un hombre de palabra, por fin cruzaste la ralla y aquí estamos, estás hecho mierda con un hueco detrás de la oreja izquierda, apestas, vomitaría encima tuyo pero no me quiero ensuciar los zapatos. Por cierto estoy fumando tus cigarros, los dejaste sobre la cama, la caja está una porquería, llena de sangre, pero los cigarros están bien, gracias, no creo que te moleste que tome algunos, pero no puedo soportar el olor de tu cuerpo, hueles a mierda, me das pena y asco a la vez, cojo tu dinero, tu encendedor, ese que siempre me gustó, algunas cosas como tu celular, está en buen estado, no tienes ningún mensaje, ni siquiera de tu mamá. A veces me pregunto porque naciste, eras inservible, claro jamás diste problemas, pero tampoco hacías nada, no tenías alma, igual creo que nadie necesita de una. Me levanto del piso, de tu lado, me paro y te veo ahí tirado, tengo ganas de escupir sobre tu cadáver pero no puedo, algo me impide hacerlo, algo brillante me daña los ojos, algo que llama mi atención, me acerco para ver que es, tal vez algo de valor que me pueda servir, es una cadena en tu pecho, te la saco, me acerco donde hay más luz y la veo bien, no tiene mucha sangre, la limpio y veo una letra, una consonante, una C. Me quedo parada, la veo otra vez, ¿una C?, de repente muchas imágenes pasan por mi cabeza, una y otra ves, una pistola, una cuchilla afilada, sangre en cantidades mórbidas, yo cayendo sobre el suelo, ¡mi mano colgando de mi muñeca!, de repente me veo en el espejo llena de sangre, hecha una mierda, el cigarro con sangre está a mi lado, con la mano casi colgando expulsando sangre a montones, algo brilla en mi pecho, un cadena con una C, volteo y me veo en el suelo tirada, llena de sangre, ¡era yo¡, no era un hombre, no pude ver bien por la oscuridad del cuarto, me acerco bien y saco el cabello de mi cara, estoy sonriendo con la pistola en una mano y la cuchilla en la otra. ¡No!, no puede ser, mi mano va directo a mi nuca y la siento húmeda, tengo un enorme agujero por la altura de mi oreja, era yo, yo era la suicida, mi cuerpo inerte estaba ahí y la única que había notado mi muerte era yo misma, era yo la que me causaba repulsión, era yo la que se había suicidado de la peor forma posible. Después del tremendo descubrimiento sólo queda quedarme acá, me siento en el piso y tomo otro cigarro, veo mi cuerpo inerte en el piso, el olor se fue de repente. Espero sentada a que alguien alguna vez llegue a enterarse de mi repentina ausencia, espero con una pistola en una mano y una cuchilla en la otra.