miércoles, 2 de abril de 2008

Sin corazón

Loco de rabia y despecho

resolví en cierta ocasión,

abrir a mi amada el pecho

y arrancarle el corazón!

"Así sabré, dije, fiero,

si el corazón de la ingrata

que sin piedad me maltrata

es de piedra o es de acero!"

La aceché luego sin calma,

y con un largo puñal

rasgué el seno virginal

de aquella mujer sin alma!

y cuando a mis pies la vi,

un grito horrible lancé

y mis manos sepulté

en la herida que le abrí

Busqué luego, temerario,

dentro de su pecho impio...

¡y su pecho estaba frío

como el fondo de un osario!

Busqué... busqué con tesón,

y no hallé lo que buscaba...

¡La mujer que tanto amaba

no tenía corazón!


Federico Barreto.