
Me senté en la vereda mirando hacia el jardín del maniconmio, prendí mi legendario pucho, me demoré en hacerlo, no tenía encendedor, saqué los fósforos de cabeza verde que me parecen lo máximo y que siempre llevo en el bolsillo delantero de mi mochila........!malditos¡ no se querían prender.......1, 2, 3......por fin el cuarto encendió el pucho.......me senté, había alguien más sentado a mi izquierda, alejado pero no lo suficiente como para no notar su presencia. Me puse lo audífonos......chill out..........q buen género musical, miré el árbol lleno de hojas verdes que crecía delante mio, las flores amarillas del jardín se movían por el viento, iban de un lado a otro siguiendo los acordes de la música, yo inhalaba del pucho.........la gente pasaba, me miraban, lo sentía, sus miradas sobre mi me incomodaban. El tipo que estaba sentado a la izquierda se paró y se fue, !dios¡ que sola me sentí entre tanta gente, entre tantas miradas, sola como un chicle en la zuela de un zapato, sola como el diente de león que estaba debajo del árbol.........sola conmigo misma, con mi música, con mi pucho en la mano derecha..........sola sola sola, hasta que se apagó el dichoso pucho, la pista que sonaba se acabó.......un vacío invadió mi pecho, me paré, caminé y caminé al ritmo de la canción que acababa de empezar..........lenta lenta y triste, como yo.......¿a quien le gusta estar triste?, tal vez mi prolongado estado depresivo lo convertió en un estilo de vida, en mi personalidad, en mi.......................todo parece triste, ¿y ahora que hacemos?........me gusta mi tristeza, mi alegría a medio tiempo también, pero mi tristeza es mia mia mia, mi tristeza eres tú, soy yo, es mi música rara, son mis noches frías, el mar, mi pucho.........mi triteza es mi mundo.............¿cómo no me va a gustar estar triste?
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