El vacío infinito que encuentran mis pasos, el viento frío que corre a toda velocidad, el cigarro en mi mano, la sonrisa ajena del transeúnte, la mirada perdida del cobrador, los gritos en la calle, los perros con sus dueños, los perros con sus perras, las cosas de la vida, la mierda de todos los días. Tus sueños, tus estúpidos sueños, mis recuerdos y mi extraña música, la mujer de negro, la mujer de rojo, el hombre con terno y el mendigo sin ropa. El cielo me dice algo, empieza una garúa interminable, el saco no me abriga más, las manos me tiemblan, los ojos me lagrimean, la garúa empaña mis lentes que una ves se rompieron, piso un charco y mojo la basta del pantalón, prendo otro pucho, siento un vacío, como el de siempre, la rutina, la maldita rutina, no es nada, no soy nada.
viernes, 24 de agosto de 2007
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