El cuchillo afilado me espera sobre la mesa de la sala, el arma cargada de mi padre se esconde por entre sus sacos colgados en el ropero de madera, el frasco de veneno me espera detrás de las cañerías. La droga me espera en una casa ajena, las agujas están guardadas en esa maleta negra que ella esconde debajo de su cama, mi pipa está lista, las botellas destapadas, las guilletes desinfectadas, los espejos pulidos. En la calle pasan carros a toda velocidad, un niño llora y yo lo veo con mirada de desprecio, "mocoso de mierda cállate" pienso dentro de mi, la madre me mira asustada y yo sigo de largo. Dejé atrás la pistola cargada de mi padre, el cuchillo afilado de mi madre y el frasco de veneno, "que muerte tan fea" digo entre dientes. Volarme los cesos no es buena idea, el desastre que dejaría (que asco, me doy asco, mi sange, mi cuerpo, mi entero ser), caer accidentalmente sobre el afilado cuchillo (muy trillado, muy falso.......no es una película), tomar veneno (demora mucho, y si me encuentran y me llevan a emergencia?...........me daría verguenza quedar viva después de eso). Las drogas me siguen esperando, estoy yendo a su encuentro, el vino me acompañará toda la tarde mientras veo como la gente queda tendida sobre el piso por los efectos del "callejón de la soledad", miro atenta sus rostros, sus ojos caídos, sus risas sin sentido. Me pongo de pie y doy media vuelta, ni las drogas, ni la pistola, el cuchillo o el frasco de veneno podrán darme lo que tanto quiero..................una nueva vida. Regresaré de donde salí y me sentaré en el oscuro rincón de mi habitación, veré correr sangre de mi ser y dejaré que la amargura dentro de mi salga hasta inundar la habitación con la sangre que me envenena, "mañana será otro día" pienso ilusamente, no Klaudia, mañana será igual.
martes, 15 de abril de 2008
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