lunes, 7 de abril de 2008

Un cuento



Un día encontré una princesa, una princesa presumida, era demasiado engreída y le gustaba jugar............me enamoré de inmediato, me escondía yo de ella por temor a su rechazo. Un día lo decidí, no me importó ser un triste vasallo, esa princesa será mia pensé muy decidida, me acerqué una tarde en la que el viento soplaba suave y el sol la iluminaba entera.............pasé de estar escondida a exponerme por completo ante mi bella princesa, le regalé una caja roja de madera y sin mirarla a los ojos me marché, ella la recibió confundida y la abrió, un corazón rojo y latiente fue lo que encontró, lo miró extrañada...............yo con mi triste mirada pensé que lo arrojaría, pero lo tomó con delicadeza y dejando la caja roja de madera en el piso desapareció, me acerqué asustada hacia la caja al parecer vacía, pero vacía no estaba para sorpresa mia, algo que sonaba como un pequeño tambor es lo que adentro había.......la princesa correspondió a mis sentimientos y no jugó con mi corazón, en reemplazo dejó el de ella, un hermoso corazón y una nota que decía, guarda tú mi corazón pequeño vasallo que me obserba noche y día, guárdalo como si fuera tuyo, que yo cuidaré del suyo y aunque nunca me conociste sé lo que sientes por mi, dejando de lado mi orgullo, sólo te pido una cosa, no lo rompas con tus palabras y tus sentimientos oscuros, porque yo sé que me amas pero el amor puede ser duro.

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